domingo, 23 de noviembre de 2014

BSO






Hace frío. No hemos visto el sol en todo el día y no ha parado de llover. Hemos andado gran parte del día y estamos agotados. En este instante nos encontramos tumbados en el césped, junto al Ibón de Estanés. No podemos evitar admirar el espectáculo que nos regalan las estrellas. Al mismo tiempo escuchamos una canción, Spirit Bird parece la banda sonora perfecta para acompañar este momento.



Ibón de Estanés, Pirineos.
   






sábado, 22 de noviembre de 2014

No derrames el contenido de tu cuchara

Un gran príncipe va a visitar a un maestro de un reino lejano con expectativas de que le de consejos para cuando asuma el cargo de rey  ya que su padre estaba muy enfermo e iba a morir. El maestro conocido por su amabilidad y disposición como también por sus acertados consejos, cuando llegó al templo vio al maestro regando las flores de su bello jardín, y le dijo:
-Maestro he venido de tierras lejanas, pronto asumiré el cargo de rey y necesito sus consejos.
El maestro con mucha amabilidad le contestó que en ese momento no podía prestarle atención, y que su atención estaba en los lirios de su jardín.
El príncipe en ese momento estaba enfadado y le exigió al maestro que le prestase la atención que se merece. El maestro con mucha tranquilidad, dejó a un lado la regadera y le dijo que él lo iba a aconsejar en lo que necesitara, pero antes debía hacerle un favor. El príncipe acertó:
 -¿Qué puedo hacer por usted maestro?
-Quiero que llenes esta cuchara de aceite poderoso y que salgas a recorrer mi poblado, pero con una condición, no debes derramar ni una gota de aceite, de lo contrario no podré aconsejarte en lo que necesitas.
El príncipe comenzó a caminar por el poblado con sus ojos fijos en la cuchara tratando de no derramar ni una gota, caminó un largo rato y al cabo de un tiempo regresó con el maestro.
-Maestro no he derramado ni una sola gota de aceite.
-Muy bien.- le replicó el maestro - Y ahora siéntate y cuéntame que te pareció mi poblado, que te parecieron las casas, los tulipanes…
El príncipe no sabía que responder ya que había caminado con los ojos fijos en la cuchara para no derramar el aceite. Entonces le dijo que no le había prestado atención a su poblado.
El maestro muy amablemente le contestó que entonces no le podía ayudar porque no había cumplido con su parte del trato.
El príncipe se volvió a enfadar, pero el maestro muy amablemente le dijo que no había necesidad de esa reacción: -Te daré otra oportunidad. Esta vez quiero que llenes tu cuchara nuevamente de aceite, pero que le prestes atención al poblado, a todos sus detalles y no derrames ni una gota.
El príncipe, muy nervioso, comenzó a caminar y a prestarle atención al poblado, que de hecho era hermoso, con sus flores al costado del camino, árboles frondosos, llanos verdes, calles arregladas… Fue tanto el entusiasmo del príncipe que se olvidó de la cuchara y empezó a disfrutar de su paseo. Una vez de vuelta el maestro le vio y le sonrió: -¿Qué te ha parecido mi poblado?
El príncipe entusiasmado comenzó a contarle lo lindo que era y a contarle todo lo que había visto. El maestro muy cordialmente le interrumpió y le dijo: Veo que has derramado casi todo el aceite de tu cuchara.
Y le dijo: -Maestro, ten tu cuchara, no soy digno de tus consejos, no he podido cumplir con lo poco que me has pedido.
El maestro con los ojos tiernos lo miró y le contestó: Hoy has aprendido tu lección y ese es mi consejo. Debes estar atento al camino, pero cuidado del aceite de tu cuchara y debes estar atento de tu cuchara sin descuidar tu camino.


Tantas veces nos distraemos que no vemos las oportunidades, nos replegamos solos en nuestras cucharas, nos volvemos el centro de nuestra existencia y perdemos la noción de nuestro camino y tantas veces posee tanta belleza cualquier camino que descuidamos tanto el contenido de nuestra cuchara que se termina derramando.
Disfruta de tu camino sin olvidar tu objetivo, disfruta de un atardecer, de los colores del cielo de las cosas que te rodean sin olvidar tus principios y sin que se vuelvan tan importantes que nublen tu felicidad.



jueves, 6 de noviembre de 2014

Les rêves de l'eau qui songe.

"- ¿Por qué decís: peligros metafísicos? También hay ríos metafísicos, Horacio. Vos te vas a tirar a uno de esos ríos.
- A lo mejor -dijo Oliveira- eso es el Tao.
- A mí me pareció que yo podía protegerte. No digas nada. En seguida me di cuenta de que no me necesitabas. Hacíamos el amor como dos músicos que se juntan para tocar sonatas.
- Precioso, lo que decís.
- Era así, el piano iba por su lado y el violín por el suyo y de eso salía la sonata, pero ya ves, en el fondo no nos encontrábamos. Me di cuenta en seguida, Horacio, pero las sonatas eran tan hermosas."

Rayuela, Julio Cortázar

viernes, 31 de octubre de 2014

Dinovember

La imaginación es una realidad que no existe, pero sí en el propio individuo. Es una fuente de inspiración y comprensión. De hecho, los niños usan su imaginación para comprender e interpretar el mundo que le rodea.  Pero a edades tempranas, los niños pueden ser muy crédulos, como por ejemplo el caso del Ratoncito Pérez. Yo era feliz guardando mis dientes bajo la almohada.


El caso, lo que traigo es el fenómeno Dinovember, se trata de unos padres que empezaron este proyecto haciendo creer a sus hijos que sus dinosaurios de juguete cobran vida durante la noche hacen sus trastadas solo en el mes de noviembre. Dinovember va sumando megustas y ya cuenta con más de 200.000 en Facebook. El porqué de esto es, según ellos, “en la generación de los iPads y Netflix no queremos que nuestros hijos pierdan su capacidad de asombro y de imaginación. En una era en la que todas las preguntas del mundo se buscan en internet, queremos que nuestros hijos experimenten un poco de misterio. Todo requiere algo de tiempo y energía, creatividad y unos cuantos dinosaurios de plástico”. Por ejemplo, es triste que un niño pregunte a través de YahooRespuestas si existe o no el ratoncito Pérez, esto es verídico. 



La cuestión es que, la imaginación es usada como fuente de creatividad y expresión artística. La infancia condiciona muchas de las conductas de la persona, por lo que tenemos que dejar que la imaginación de los niños fluya para que en un futuro sean personas creativas.


2ª entrada obligatoria: Publicidad y Arte


'FABER CASELL
EN LA PLAZA FORUM'











La agencia publicitaria Ogilvy & Mather recreó la famosa obra “La terraza del café de la plaza Forum”, de Vang Gogh.

Estos anuncios de la marca de lápices de colores Faber Castell aparentan estar pintados con un estilo impresionista, pero si se observa más el detalle, se distinguen los lápices que forman el collage. 






¿Qué mejor manera que esta, hay de mostrar la amplia gama de colores que ofrece una marca de lápices?
La terraza del café de la plaza Forum es un cuadro nocturno, pero a la vez tan cálido y luminoso que nos muestra un recorrido por las tonalidades de cada uno de los colores que usa: zonas más iluminadas, más oscuras...zonas más cercanas, y más lejanas...
Los lápices logran a la perfección esa abstracción de cada tonalidad que se usan en esta obra.
Van Gogh crea un toque de color sobre fondo negro, una poco de alegría sobre lo tenebroso, una luz en medio de la tiniebla, un poco de día en mitad de la noche...
Quizás, la marca Faber Casell, a parte de mostrarnos el juego que da su variedad de tonos, nos esté diciendo con esto, que sus lápices pueden aportar una chispa significativa a nuestros dibujos la cual podría hacerlos únicos.

EL BUSCADOR




Cementerio de Montparnasse, París.

"Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador...

Un buscador  es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. 
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kammir.  Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada. 
Una portezuela de bronce lo  invitaba a entrar. 
De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. 
El buscador traspasó  el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. 
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de  un buscador, quizá por eso descubrió, aquella inscripción sobre una de las piedras: 


“Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. 

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra: era una lápida. 
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar. 
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía: 


“Llamar  Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. 

El buscador se sintió terriblemente conmocionado.  Aquel hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una tumba. 
Una por una, empezó a leer las lápidas.
Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto. 
Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. 
Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. 

El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó. 
Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No, por ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué  pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo  ha obligado a construir un cementerio de niños?.
El anciano sonrió y dijo: 
-Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: 
<< Cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue del cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: 


A la izquierda que fue lo disfrutado.
A la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. 

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, ¿Dos?, ¿Tres semanas  y media?… 
Y después… la emoción del primer beso, ¿Cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … 
¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? 
¿Y el casamiento de los amigos…? 
¿Y el viaje más deseado…?
¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones? ¿Horas?, ¿Días?

Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... Cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.>> "

"El buscador", Jorge Bucay


Montparnasse, camuflado entre las calles de París, desprende el ambiente romántico, la sensación del paso del tiempo, la paz y tranquilidad propias del cementerio en cuyas lápidas se puede leer los nombres de grandes filósofos y escritores de la historia. 

Visitando este lugar me vino a la mente esta pequeña historia y la joven adolescente que hace unos años la descubrió en uno de los libros de su estantería. He de confesar que el final me sorprendió, "Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido". Es cierto, tenemos que disfrutar y valorar los buenos momentos, pero no por ello deberíamos despreciar aquellos que, haciéndonos sufrir, también nos hacen crecer, aprender de los errores y valorar nuestra suerte. 

¿Y qué mejor lugar para pensar en ello que el cementerio de Montparnasse? Donde el tiempo se para, permitiéndonos apreciar la belleza en la tristeza y la melancolía.






















jueves, 30 de octubre de 2014

Photoshoppin' around



Todos mentimos. Algunos bien, otros peor, pero la mentira es una parte indispensable de nuestras vidas. Mentimos a los padres, a los amigos, al gobierno, y a si mismos.


-“¿Duermes bien hijo?”
-“Siiii”


-“No se puede superar 120 en la carretera”
-“Clarooooo”


...Nunca te fies de la persona que tenga dos moviles - yo tengo dos moviles... bueno, un samsung y un iPod, el segundo no es el movil pero cumple los requisitos...

La gente no quiere verdad. Con respeto al estudio de un periodico igles, 86% de las personas prefieren la mentira. Y eso tampoco ha sido la verdad. 

Photoshop permite hacer mas o menos lo mismo, pero con las fotos. Mi primer encuentro con el photoshop fue con 11 o 12 años de edad. En esos tiempos ni sabia que sera mi favorita herramienta de mentir. Lo utilizaba mas o menos como el paint-dibujaba, jugaba con los filtros, y muy poco mas.

Su verdadero uso lo encontre tan solo hace un par de años. Tienes una foto. No te gusta. Quitas a las personas, añades un par de arboles, y ¡ale! Una foto perfecta. ¿Gastas miles de años para sacar un buen render con 3d max? Hijo! Prueba mentir un poco! Un poco de magia y lo tienes en nada!
este coche nunca ha sido tan bajo


El nunca tuve la barba asi

La magia verdadera no existe, solo la de photoshop.

El nunca estaba alli

Ninguna de esas fotos es verdadera, pero, a que lo parecen?  Asi que, no me gusta fotografiar. Me gusta mentir.